lunes, 31 de mayo de 2010
El mundo ya no necesita otra canción de amor
sábado, 15 de mayo de 2010
#alienaciones
Yo atiendo, y mira que lo intento, pero mi segundo pensamiento es el ADV que me ha pasado Pablis, el de la gitana que "no está gorda, está acumulando mierda para luego cagarse en todos tus muertos". Luego, pienso en Monstruos invisibles de Palahniuk, El Grito de Münch y el Dedicatoria a Oskar Panizza de Grosz.
Consciente de mi dudosa estabilidad mental, me pongo Dulce Rocanroll de los Buenas Noches Rose, busco cuadros de Kandinsky en Google Imágenes y me enciendo incienso de ese que huele a chino cuarentón muerto. De esos chinos que nunca me sonríen.
Entonces por lo tanto llegados a este punto y en este único momento que no puede ser otro, miro fotos. Y ahí está MiniSaryn con su hermano y los perrunos. Y la chica de los muelles y aparatos de la playa. Y la de la graduación, y la de la Patximotxada. Tampoco ha querido faltar la que un día dijo "me tiño de azul" y volvió a la Mansión Balboa con el pelo rojo.
Las conclusiones a todo esto son tan predecibles que hasta el perro de Pavlov llegaría, pero ocupan más de 140 caracteres, y más de eso, siguiendo mi razonamiento virtual, se llama SPAM EXISTENCIAL.
lunes, 12 de abril de 2010
Damn.
Mi yo con 2 años. Sigo riéndome. Mi yo con 4 años. Sigo queriendo pegar a mi hermano cada vez que hace una tontería. Mi yo con 6 años. Sigo siendo la gilipollicas que puede pasarse una hora delante de un espejo interpretando personajes felizmente imposibles. Mi yo con 8 años. Me sigo matando por un helado de chocolate. Mi yo con 10 años. Me sigue haciendo tanta o más gracia que alguien diga "culo" en clase. Mi yo con 12 años. Sigo desviviéndome al cantar I will always love you de W.Houston. Mi yo con 14 años. Me sigo ilusionando cuando me llega un sms, me sigo deprimiendo cuando veo que es publicidad. Mi yo con 16 años. Sigo alegrándome cuando me salen las pecas en verano. Mi yo con 18 años. Sigo pensando que no llegaré a los 30. Mi yo con 20 años. Sigo pensando que la vida es muy hija de puta. Mi yo con 22 años. Sigo sin entender una mierda.
martes, 1 de diciembre de 2009
CAP IV: Dando vueltas
Cuando vuelva a Madrid, ya nada será igual, y al fin y al cabo, bienvenido sea, porque será mejor de lo que fue hasta ahora.
De momento, que vivo de lo que tengo ahorrado, haré lo que me apetezca, hasta que llegue el dinero. De hecho, voy a ir ahora mismo a comprar una lavadora, voy a poner toda mi ropa a lavar y me voy a sentar desnuda a ver cómo da vueltas. Es mucho más sano que las drogas y se pueden comer palomitas a la vez. Es posible que luego me disfrace de mujer fatal y salga a dejarme desear un rato. Mirar como gira la ropa me despierta estos instintos. Te haré saber, libreta de mierda.
jueves, 26 de noviembre de 2009
CAP. III: Horóscopo
Pequeña libreta maléfica, te voy a contar mis antecedentes. Yo llevaba cinco años trabajando en una importante empresa de cosméticos, en Madrid. Empecé llevando cafés y sandwiches de jamón y queso o vegetales a los despachos de mis siliconados compañeros y jefes. Esto me permitió comprobar varias hipótesis:
1) Cuanto mayor rango, más silicona y botox en el cuerpo.
2) Trabajar en una empresa de cosméticos distorsiona la percepción de uno mismo y autodestruye.
3) La belleza y la nostalgia por la juventud perdida son una bomba mortal.
YO, afortunadamente, fui el caso inverso. En contra de todo pronóstico, entré con una concepción triste de mi misma para salir de la empresa queriendo cada una de las imperfecciones de mi piel.
Recuerdo que cuando entré a trabajar todo mi entorno se alegró mucho, porque suponía que me iba a empapar de ese afán por alterar mi genética e iba a resultar más atractiva. Pero no fue así. Y ahora ellos son enfermos del botox y yo soy NATURALMENTE sexy. Como un yogur. Y me envidian. Es por esto que dejé la empresa, porque:
a) ya me había tirado a todos los hombres no gays de mi sección (que eran dos: el joven informático y el camarero de la cafetería).
b) me di cuenta de que ya no tenía nada que hacer.
En cuanto a mi vida personal, tuve un par de relaciones cortas, diversas muy cortas y otras muchas cortísimas, todo en función de mi embriaguez, a su vez fruto de una relación fracasada, que no me apetece recordar.
Y a grandes rasgos eso fue lo que sembré: NADA. Relaciones vacías, trabajo de mierda y fracaso acumulado.
Conclusión: ¿qué voy a recoger entonces, horóscopo de mierda?
La verdad es que es curioso, porque yo nunca había leído mi horóscopo con tanta pasión, pero esta vez me ha dolido. PROFUNDAMENTE. Estas revistas femeninas no tienen ningún tipo de escrúpulo, seguro que las revistas masculinas ofrecen predicciones más optimistas. Algo así como: "Ey, ya se empiezan a notar los resultados del gimnasio chavalote, en dos días esa chica es tuya", o "Tranquilo, aunque ahora estés en paro, sabes que eres un tío grande: sal a la calle y demuéstralo". Esto sí. AMÉN, HERMANO. Por esos ánimos, yo sí pagaría.
Conclusiones de la conclusión:
1. Mi retiro espiritual iba a acabar dentro de dos días, pero ya que soy una parada en retiro espiritual, he decidido que voy a alargarlo hasta que pueda recoger algo de lo que siempre en él.
2. Voy a crear mi propio horóscopo personal y éste se va a llamar "Adiós Mierdaval".
3. "Lejos-Ara Malikian" facilita el tráfico de ideas.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
CAP. II: El día después
Aún así, en el fondo me alegro por ella.
- Igual debería hacérmelo mirar.
- No, joder, así almenos me río un rato.
- Joder, ¡dónde mierdas está el mando!.
(Vale, igual lo de la multipolaridad sí es un problema, pero tengo mejores cosas en las que pensar)
JODER, llevo sólo dos días en mi retiro espiritual, que iba a ser "EL MARAVILLOSO RETIRO ESPIRITUAL", y ya empezamos mal. Fatal. Confiaba tanto en que iba a salir bien, que me compré una libreta en los chinos para ir apuntando los esbozos de mi best seller autobiográfico. Iba a ser tan cojonudo lo que me iba a pasar, que todo el mundo querría saber cosas tan importantes sobre mi como en qué dirección empiezo a lavarme los dientes o si duermo con algún tipo de peluche. Mmm, ¿de mascota?..., de humano diseñado para procrear y procrear... JODER. No es así. El último que pasó por esta zona tan poco concurrida, prefirió no volver a repetirlo. Y el que me quiso demasiado bien hace mucho que ya no está. Y ojalá no hubiese venido nunca. Pero eso es otra historia y esta libreta de los chinos de 0,50€ amarilla iba a ser un best seller y no un best loser. ¿Igual dan mala suerte las libretas de los chinos de 0,50€ amarillas? Nunca me fié del amarillo, es un color demasiado llamativo.
En fin, menos mal que estoy de resaca y llevo horas ejercitando mi creatividad con los dibujos.
Un día cualquiera en estas mismas circunstancias, ya estaría depilándome lo "indepilable" y tirando monedas en un río, o un mar, una fuente... A veces, si me apuras, incluso un vaso. Mi abuela nunca debería haberme dicho que si pides un deseo tirando una moneda al agua, se cumplen. Nunca fui muy avispada.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Mi best seller
CAP. 1: Vacaciones: la zorra del vestido rojo
Son las tres de la mañana. Yo me emborracho como una posesa mientras le espero llegar. En el bar hay bastante ambiente. Algo borroso, pero ambiente al fin y al cabo. Voy a por el tercer tequila de la noche y mientras me destrozo los labios mordiendo la rodaja de limón, aparece él. MIERDA. Me he mordido el labio. JODER, va con una mujer. Pelirroja-peligrosa. Lleva un vestido rojo. Las uñas rojas. Se me cae una lágrima y no sé si es por la vertiginosidad de sus tacones, la exhuberancia de sus pechos o que me está sangrando el labio. “Zorra, seguro que lleva bragas color carne”, me digo.
Intento esconderme, busco a mi amiga para que al menos no parezca que le estaba esperando sola. “Hijo de puta, hijo de puta…” como banda sonora de mis pensamientos. Desde luego, ella parece sacada de una canción de Malena Gracia.
Ya veo a mi amiga. Ahora mismo, veo una mano gigante negra en su culo. “No, guapa, ahora no tengo tiempo para alegrarme por tu conquista”. Voy directa al baño.
Para variar, el de chicas está lleno, así que me meto en el de hombres. Desde aquel senegalés que se me metió en la habitación de un hotel de mala muerte, ya pocas cosas me sorprenden. Mientras bendigo la madre de aquel senegalés, me voy curando la herida. Un gilipollas entra y me dice: “¿Qué pasa nena?¿Te mordió un vampiro? Como el Crepúsculo ese…”. Dios, odio los best sellers. Le mando a la mierda, me repaso la raya de los ojos y me subo un poco el escote, que parezca que soy irresistiblemente feliz. Que no se vea que en el fondo soy una chica de bragas de Snoopy con estampados rosas. Que no se vea que hacerme llorar es casi tan fácil como hacerme reír.
Salgo del baño con “el mundo a mis pies” como grito de guerra. Como la Geisha en Madrid de la que habla Ariel Rot.
